About

Me llamo Leticia de la Paz de Dios (ya…), tengo 27 años y nací en Barcelona.

Soy medio de Barcelona, medio de Almería y un poquito de varias otras partes del mundo. Os cuento:

Como he dicho, nací en Barcelona, y viví allí hasta mis 17 años (con un paréntesis un poco largo de 3 años en los que trasladaron a mi padre a Madrid y toda la familia se tuvo que mudar con él). Por lo tanto, fui bilingüe catalán-castellano prácticamente desde que nací. Esto me hizo, desde pequeña, interesarme mucho en el lenguaje. En casa hablaba castellano, porque mis padres son andaluz y madrileña y en el colegio y en todos los demás sitios hablaba catalán. Y recuerdo un poco mi aprendizaje del catalán (que empezó a los 4 años, cuando empecé a ir al “cole”). Y ya desde muy pequeña empezaba a entender por qué una de mis mejores amigas llamaba Pastanaga a su hermana, que para mí hasta entonces había sido un apodo sin sentido, pero de repente descubría que significaba zanahoria, y que su hermana era pelirroja, y que ella nunca necesitó una explicación porque su lengua materna era el catalán desde que nació.

También me planteaba cómo decíamos algunas expresiones en castellano que no tenían sentido, porque eran una copia literal de una expresión en catalán, y cuando iba a Madrid a visitar a toda mi familia, no tenía sentido para nadie más.

Con 13 años me empezó a apasionar la música, siempre en inglés. Y empecé a traducir todas las letras de las canciones que me gustaban, como hace mucha gente a esa edad. Pero en mí todo aquello tenía un significado enorme. Enseguida tuve un control del idioma mucho superior al de mis amigos. Y me parecía increíble como yo podía entender a los turistas que estaban al lado nuestro en la playa o como mis amigos me pedían que les dijese qué decía la canción que estaba sonando en la radio. Decidido. Saber idiomas tenía muchas ventajas; y así decidí dedicarme a esto.

Con 17 años me mudé a Almería y no precisamente por gusto. Otra vez nos obligaba el trabajo de mi padre. No quería volver a mudarme, y tenía que elegir qué carrera estudiaría al año siguiente. La única que podía estudiar en Almería era Filología Inglesa. Me apasiona la lectura, y eso se combinaba con el estudio del inglés, así que no me lo pensé.

Desde el principio supe que no quería hacer lo mismo que el 95% de mis compañeros: no quería opositar y ser profesora de secundaria. Pero aún así, estaba disfrutando muchísimo la carrera. Así que la terminé y me mudé a Granada para estudiar Traducción e Interpretación. Desde las primeras clases pensé: a esto sí me quiero dedicar. Disfruté la carrera tanto como la de Filología, y en mis últimos años de estudiante empecé a hacer pequeños encargos de traducción para algunas agencias.

También estudié alemán y francés, y aunque el primero lo dejé un poco olvidado (y espero retomar), el segundo lo perfeccioné y lo tengo como segunda lengua de trabajo.

Cuando terminé mis estudios, me fui un año a trabajar a EEUU: una de las mejores experiencias de mi vida. A partir de ahí, creo que la misma historia que mucho de mis “colegas”: un poco de traducción in-house, un poco de profesora de inglés, un poco de otros trabajos en los que necesitaban a personas con idiomas. Y así, poco a poco, consiguiendo cada vez más clientes como traductora autónoma, especializándome en ciertos campos y dirigiendo mi carrera a lo que quería ser: una traductora independiente, que pueda “comer” de lo que me gusta. Vaya, lo que todo el mundo quiere, ¿no?

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