Una idea errónea sobre las tarifas (que las agencias nos hacen creer)

El tema de las tarifas aparece en casi todos los blogs de traducción que he leído. Siempre es interesante leer las opiniones de los colegas y sus propias experiencias así que, aunque a riesgo de repetirme, me gustaría expresar mi punto de vista al respecto.

Hablo como alguien que hasta hace no mucho ha aceptado tarifas bastante pobres con tal de conseguir “empezar” o “meterme” dentro del mundo de la traducción como autónoma.

En concreto, hay un punto que se ha repetido en mi experiencia con muchas agencias, y que he creído válido durante largo tiempo. Afortunadamente, creo, hace poco abrí los ojos y empecé a ver ese mismo tema desde otro ángulo.

Seguro que a muchos de vosotros os ha pasado: Una agencia de traducción os envía un proyecto y os pide tarifas. Les respondéis con unas razonables y os vuelven a escribir diciéndoos que se les sale de presupuesto; que lo máximo que os pueden pagar es X (las tarifas más míseras que os podáis imaginar, y seguro que podéis); pero os piden que lo hagáis ya que, aunque ellos son conscientes de que es poco y entienden y valoran vuestro trabajo, prometen enviaros muchos proyectos; con lo cual, aunque sea poco dinero, traduciendo tanto volumen, os saldrá rentable.

Pues bien, yo digo: ¿me estás diciendo que porque me vas a mandar mucho trabajo me vas a pagar menos? Porque siempre me había parecido lógico, como dije antes, pero ahora pienso: “No tiene sentido. Si me vas a mandar mucho trabajo, entonces deberías pagarme más, porque eso significará dedicar la mayor parte de mi tiempo a traducir para vosotros, así que no me quedará tiempo para aceptar otros trabajos de otros clientes que (quién sabe), podrían pagarme más”. Un gran volumen de trabajo exige casi casi exclusividad, y la exclusividad tienen que pagarla.

Yo, desde luego, he decidido no perder más mi tiempo traduciendo miles de palabras a muy pocos céntimos. Seguro que en el tiempo libre que me queda, algún otro cliente puede aparecer que me pague algo más decente.

¿No creéis?

Anuncios
  1. Hola Leticia, estreno los comentarios para esta entrada. El tema de las tarifas es bastante manido en el mundillo pero no está de más recordar detalles importantes como el a priori este caradura del volumen que compensa tarifas pequeñas. No sé donde lo leí pero me recuerda a la comparación tan graciosa aquella del tío que va al bar y le dice al camarero: “Oiga, que me tiraré toda la noche en su antro y me beberé unos 8 ochos cubatas. A cuánto me los deja cada uno si me pido un porrón.” 😀
    En fin, saludos!

  2. Jajaja, ¡muy buena comparación! Desgraciadamente, con ese ejemplo cualquier persona (traductor o no) se ríe y lo ve una barbaridad que nunca haría (al menos, antes de tomarse 8 cubatas y un porrón jeje), pero a las agencias y algunos clientes no les da vergüenza alguna soltarnos cosas así.
    ¡Gracias por el comentario!

  3. Acabo de releer mi comentario y creo que peor no podría haber escrito… 😛 En definitiva, quería expresar de manera divertida lo que denuncias en tu post: compensar tarifas irrisorias por un supuesto volumen importante en el futuro es tratar al traductor de tontaina. Y más complicado es cuando el PM eres tu y te presionan por hacerlo. Me ha pasado alguna vez y no es que te sientas muy bien…
    ¡Saludos!
    Lluís

  4. Me encuentro en la misma situación, pero nunca se me había ocurrido lo que dices. Quizás sea hora de plantarle cara a las agencias. Espero que funcione, 🙂

  5. Sí, Pedro, yo cada vez me convenzo más de que, aunque pensemos que si hacemos presión o plantamos cara, como tú dices, nos va a salir el tiro por la culata, no siempre es así. Yo lo he hecho con algunas agencias (subirle las tarifas o pedirles ciertas concesiones) y en más de una ocasión me ha salido bien.Así que ánimo 🙂

  6. Totalmente de acuerdo. Lo de aceptar tarifas bajas a cambio de un volumen elevado es un grave error, no solo porque puedes perder la oportunidad de trabajar con otros a tarifas buenas por falta de tiempo, sino porque las promesas se las lleva el viento y, en muchos casos, esos mismos clientes ni siquiera te hacen tantos encargos. Es una excusa como cualquier otra para conseguir un descuento. Por no hablar del precedente que sientas aceptando una tarifa baja para una empresa, que nunca te pagará una tarifa decente porque sabe que estás dispuesto a trabajar por cuatro duros.

    • Traductora
    • 12/04/11

    Lo que no has tenido en cuenta es que estamos acostumbrados a “hacer precio” si nos encargan un gran volumen de cosas (el famoso 3×2 que sale más barato cuanto más te lleves, serigrafía en general, reuerdos de bodas, bautizos y comuniones… es decir, que si me haces precio te encargo muchos más). Yo personalmente no lo veo mal, porque es cierto que si te mando más trabajo trabajarás casi en exclusiva para mí, pero eso también te garantiza volumen de trabajo sin sentarte a esperar que te llegue algún encargo y muchos traductores han hecho una buena cartera de clientes así 😉

    • El problema es que tú estás hablando de productos cuya fabricación sale más barata por unidad cuantas más unidades produzcas (las denominadas «economías de escala»), algo que no se aplica a los servicios: traducir 2000 palabras lleva generalmente el doble de tiempo que traducir 1000. De todas formas, Leticia no estaba hablando de proyectos de gran volumen (en los que tampoco creo que debamos hacer descuentos porque sí), sino de empresas que te dicen que les cobres poco porque te van a enviar mucho trabajo.

  7. Sí, creo que todos entendemos lo que explicas y no te quito razón; yo misma he pasado por eso y en ocasiones me ha salido bien el trato. Sin embargo, como ha dicho algún otro compañero en algún comentario, como Elena, hay que tener mucho cuidado porque las palabras se las lleva el viento, y no sería la primera vez que nos quedamos esperando ese “gran” volumen de trabajo”.

    Además, el famoso 3×2 del que tú hablas, nos lo ofrece el establecimiento (o en nuestro caso, el que realiza el servicio), no lo pedimos nosotros (el cliente) cuando vamos a comprar, ¿no?

    De todas formas, se agradece toda aportación y punto de vista. 🙂

    ¡Saludos!

    • Esther
    • 12/04/11

    A mí me parece de lo más interesante. Creo que hay que saber valorar el trabajo y cuidarlo. A fin de cuentas, mis acciones no solo me afectan a mí, sino a la profesión en general.
    Excelente aporte. Muy bonito estilo del blog y me encanta tu CV!
    ¡Un saludo!

    • Yerai López
    • 19/04/11

    Creo, Leticia, que has dado en el clavo. Yo estoy empezando ahora y cada día es una guerra nueva y un chiste a la vez. Cuando me llega algún encargo (que suelen ser de la India mayormente y con esto ya te digo mucho…) siempre me planteo si me corto las venas o me las dejo largas. Las tarifas no son bajas, son subterráneas. La primera semana de empezar sí cogí un encargo por el “así cojo experiencia” y la verdad, que ni experiencia ni nada. No me compensa matarme a traducir (porque siempre es para ayer) por 1 céntimo/palabra. Mi situación no es para nada cómoda pero prefiero no coger nada, a reventar precios porque eso es hacer daño a la profesión y hacerme daño a mí misma.
    Saludos,
    Yera

    • Tienes toda la razón, y me alegra que pienses así desde “el principio”.
      Nadie (ni en la traducción ni en ninguna otra profesión) debería rebajarse a trabajar por esas míseras tarifas.
      Siempre acaba apareciendo otro cliente que te paga un poquito más, y luego otro y otro.. ya lo verás.
      ¡Ánimo!

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s